Arreos y enjaezado

Arreos

La «silla a la portuguesa» es idéntica a la silla de rejoneo y tiene un asiento y faldones de ante con nervaduras de color natural, y herrajes, pasadores y claveteado de alpaca que decoran los arzones. Los estribos son de argolla, con pisada redonda, y llevan el escudo de armas de Portugal, en metal dorado, en el brazo exterior. Las sillas tienen en los faldones el escudo de armas de Portugal, en metal, y como accesorios y adornos tienen un pechopetral y batícola de cuero, con hebillas y pasadores cinceladas. El pechopetral tiene un gran medallón con las armas de Juan V de Portugal. Cubriendo el riñón de las monturas, las sillas llevan un sudadero de terciopelo que, además de una cuestión estética, evita que la casaca del jinete se ensucie con el sudor del caballo. Las cabezadas de bocado clásico son de cuero color natural, con hebillas y pasadores cincelados en alpaca, y tienen adornos y botones metálicos en las testeras y ronzales. Los frenos son de alpaca con «caimbas» y un florón con las armas de Portugal y destorcedor para las riendas.

Enjaezado

En los espectáculos, los caballos se presentan debidamente engalanados con crines y colas trenzadas, lo que les proporciona mayor elegancia y un porte más distinguido. En la crin exhiben un enjaezado a la portuguesa, con tres puntas sencillas o con cintas de seda, o lazos y, en el caso de los caballos que ejecutan los Aires Elevados, la cola es trenzada y rematada con un nudo. A veces la crin va adornada con cordón y flecos de oro viejo, reminiscencias barrocas adecuadas para determinado tipo de galas.
Fuera de los espectáculos, en el trabajo diario y en los entrenamientos, las crines y colas del caballo se presentan sueltas o trenzadas.